sábado, 21 de noviembre de 2009

Bien, pero...

Estoy preocupado. Porque ya no es cosa de uno, dos, o tres partidos. Es una cosa sistemática. Y me preocupa mucho: en las segundas partes el equipo se desfonda físicamente. Es un hecho, y da igual que jueguen habituales o no habituales, jugadores que no hayan olido bola en toda la temporada o que lleven jugando todos los partidos seguidos. El equipo en las segundas partes, simplemente deja de correr.

¿Por qué dejamos de correr en las segundas partes? Si es por actitud, es grave. Si es porque no hay más gasolina, mucho más grave aún, ya que lo primero tiene solución a estas alturas de temporada, lo otro, dificil. Además, parece que Pellegrini no se da cuenta de eso, y a los jugadores que más fundidos estan, como Kaká, los deja incomprensiblemente durante todo el partido. Eso si, a Benzema bien que lo ha quitado rápido, para que el Pollo jugase sus minutos de rigor, estorbando, por supuesto.
El más listo de la clase

La primera parte del partido estuvo bien: al final, Pellegrini dejó al Mito en el banquillo, y salió con Xabi Alonso como pivote defensivo o organizador, algo que se agradece, sobretodo si la alternativa a eso era un doble pivote formado por Xabi-Gago. La verdad es que el Racing, con un cambio de entrenador reciente, y con un equipo no muy para allá, no nos debía de dar problemas, aunque jugáramos sin un centrocampista defensivo. De hecho, en la primera parte no nos dio trabajo atrás. El Madrid controló todo el partido, rifó poco la pelota (Alonso dirigió muy bien los cambios de juego y el tempo del partido) y mantuvo cuotas de posesión más altas de las habituales. Arriba, con Benzema e Higuain, una delantera joven, dinámica y rápida movíamos la pelota con velocidad. El Racing prácticamente no daba abasto, cubriendo a Kaká, Granero, Benzema e Higuain, más Xabi Alonso que subía de vez en cuando. De hecho, la primera ocasión clara fue de Alonso, que colocó una pelota al palo. El gol de Higuain, un gol que solo esta al alcance de los más listos de la clase y de los que siempre están ahí, nos daba una merecida ventaja.

En la segunda parte todo fue distinto. En el minuto 60 o por ahí, Pellegrini se ponía el traje de político y daba entrada al mayor lastre futbolístico que mi memoria alcanza a recordar. Era un cambio que carecía de sentido. No era lo correcto en ese momento, Benzema estaba jugando bien, no se le veía tocado, no se le veía cansado, al menos no más que a otros. Además, Raúl no era la mejor opción del banquillo, ni de cerca. Eso sí, los aficionados que estaban en las gradas por poco se corren del gusto. Igual que cuando el Barcelona nos metió seis con su ídolo en el campo, supongo. Por supuesto, a partir de la entrada de este tio, el Racing, que ya estaba tímidamente controlando la pelota, se hizo más dueño del partido. El Madrid estaba físicamente tocado, mientras que los cántabros estaban más finos, aunque por suerte eran bastante malos. También afortunado fue que el árbitro, o mejor dicho, el linier, se inventara un fuera de juego que ni por asomo era, y que habría supuesto un injusto gol del Racing, pero gol, al fin y al cabo. Eso si, en la primera parte hubo un penalti clamoroso sobre Benzema que podría haber roto el partido definitivamente.

Al final, poco más hizo el Racing, y nuestra victoria unida al empate del Puticlub en Bilbao, nos pone líderes una semana antes del Clásico, una posición súmamente interesante, ya que el Ingeniero podría plantear un hipotético empate, en vez de tener la presión de ir a por la victoria. De momento el Barcelona sigue estando por encima nuestro, pero con la vuelta de Cristiano nunca se sabe. Espero que el Inter haga correr al Barcelona como perros y que lleguen rebentados el sábado. Desde luego, ahora mismo la presión la tienen ellos, ya que se juegan la Champions contra el Inter, mientras que nosotros tan solo tenemos que ganar contra el Zúrich en casa para práctiamente asegurarnos el pase. A ver que pasa.

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