lunes, 9 de noviembre de 2009

Luces y sombras

Ante todo, pido perdón por no estar. Esta última semana he estado sin ordenador y no me he podido conectar asiduamente, y en los pocos ratos que he estado no me habría dado tiempo a redactar mis impresiones sobre lo mucho, muchísimo que ha ocurrido estos últimos días.

Menos mal que has marcado, porque ahora va a entrar el Captain

Recapitulemos: Pellegrini, en un alarde de inteligencia, deja fuera del equipo en el partido contra el Getafe a Raúl y Guti. El equipo se recompone tras una expulsión y exhibe un buen juego con diez jugadores, para acabar ganando el partido. La presencia del Captain, en ese partidos, no enturbia el bien hacer del equipo. Contra el Milan, de manera sorprendente y ante el asombro de muchos y la indignación de los fundamentalistas radicales, Pellegrini deja fuera de la convocatoria a Baúl. El equipo juega aceptablemente bien en San Siro, y si no les llega a entrar la pájara temporal podría haberse ganado. Finalmente, contra el Patético, la presencia del Bulto parece inevitable. La prensa se encarga de anunciarnos a bombo y platillo que es un partido para los grandes, que Raúl siempre marca contra el Atleti, que el Madrid saldrá con su jugador de raza al ataque. Por su fuera poco, el Ingeniero otorga el rango de Titularísimo a Raúl, por lo que su aparición en el once parece hecha; sin embargo, y para gozo de los madridistas que quieren ver a su equipo con once jugadores, Pellegrini deja fuera por tercera vez consecutiva al Captain. El equipo consigue aplastar al Atleti en la primera parte, pero las cosas, casualmente, se tuercen cuando el narigudo entra en escena.

Dicho así, puede parecer una semana normalita, incluso mala, ya que se empató un partido. Sin embargo, puede haber sido una de las semanas más importantes del madridismo. Cada partido por separado tenía su propio simbolismo, su propia historia, relacionada con el Baúl de los recuerdos. El del Getafe era importante ganarlo, porque era el primer partido post-Alcorconazo, y los periodistas estarían al acecho porque Pellegrini había podido atreverse a señalar a Baúl como un culpable más. El del Milán era el que tenía que marcar la mejoría, era el partido que tenía que demostrar que lo del Getafe no fue un arreón de orgullo por la injusta expulsión, sino que era algo real, que no era flor de un día. El resultado no importaba tanto como las sensaciones. Y en el conjunto del partido, la sensación fue buena. Sin embargo, contra el Atleti estaba la prueba más difícil. No solo había que ganar, sino convencer de que el nuevo equipo titular era el correcto. Pellegrini, en un partido de alto riesgo, en un derby, apostó por el once que él cree que es el mejor, y le ganó la partida a los críticos y periodistas mamarrabos. De hecho, la jugada salió bastante bien para los intereses del madridismo, y bastante mal para los del raulismo: la gente de la calle vio como con Baúl casi remontan el partido, mientras que cuando no estaba él en el terreno de juego el equipo aplastó al Patético. Claro que esto no es así, pero mucha gente que adora a Baúl lo hace porque se queda con lógicas tan simplistas como ésta: "si Baúl esta cuando el equipo gana un título, Baúl es bueno. " "Si Baúl juega siempre, es porqué es bueno". La gente que no quiere pensar demasiado en lógica futbolera, sino vivirlo con pasión, es muy veleta en ese sentido. A saber cuantos antiraulistas salieron tras la victoria de España en la Eurocopa sin el Bulto. Estos son los que han echado a tantos jugadores válidos del club "porque eran unos troncos" y se han quedado adorando a su Capitán "porque lo da todo", así que en ese aspecto es bueno que vayan viendo lo que es su mierda de ídolo, y se desintoxiquen del As y del Marca. Estos tres últimos partidos han mandado un mensaje claro a la gente: Raúl no solo no es necesario, sino que además es un estorbo.

La afición del Atlético, la mejor del mundo

Sin embargo, no todo van a ser flores: el equipo da la sensación de estar fundido. Y es preocupante, ya que tan solo estamos en noviembre. Y a parte de la sensación de cansacio colectivo, hay jugadores que parecen estar especialmente fundidos: Kaká a partir del minuto 60 ha puesto la gasolina de reserva en todos los partidos; a Benzema en la segundas partes empiezan a pesarle las piernas y se vuelve torpe. También me preocupa Lass. Sí, sí, Lass. No le voy a discutir el sacrificio, y no soy de los que piensan que busca el aplauso fácil en sus carreras, pero tiene unas pérdidas de balón que son indignas, y alguien tendría que decirle que lo mejor que puede hacer es pasar el balón y no buscar la jugada personal. Quizás se le haya subido el 10 a la cabeza, o igual es Pellegrini el que le ha dicho que intente sacara jugada, vete tu a saber. Pero el segundo gol del Pateti viene por una grave pérdida suya, y el año pasado ya le vi varias así. Además, al hombre se le vio falto de gasolina en el último tercio del partido, y cuando no podía meterse los carrerones que se mete, el centro del campo se acabó, porque no tiene demasiado sentido táctico. Lo grave es que jugando con Xabi Alonso y Gago, que en teoría son jugadores que deberían de tener un poco de aptitud para el posicionamiento, el centro del campo fuera invisible. Sin duda, son cosas que seguro que mejorarán en cuanto este equipo, libre de malos tumores como Guti y Raúl, juegue unos cuantos partidos más, pero lo jodido es que el calendario ahora ya no pasa por equipos de churra, sino que empieza a complicarse, con la visita a la Cuadra incluida. Y también me preocupa quien desaparecerá cuando Cristiano vuelva, pero del tema Ronaldo ya hablaremos otro día, porque da para líneas y líneas.

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